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La dentellada delatora: el crimen de Cervera

por | 01 / Mar / 2020

Parecía que la joven Marina Ruiz quiso suicidarse arrojándose al tren en las vías de Cervera. Sin embargo, cuando los vagones pasaron sobre ella, ya era cadáver. Alguien la había golpeado y agredido sexualmente de forma salvaje. Un mordisco en su pecho fue la clave para detener a su asesino.


 

El 15 de febrero de 1999 es una fecha difícil de olvidar en la localidad leridana de Cervera. Sobre las 07:45 de esa mañana un tren que circula por la localidad se topa con el cuerpo de una joven mujer tendido en las vías. El maquinista no puede frenar el convoy a tiempo y sus vagones acaban pasando por encima de la chica. Se trata de una vecina del lugar, Marina Ruiz, de 23 años de edad. Todo apunta, en principio, a que la joven habría elegido este brutal método para quitarse la vida.

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Pero Marina era una chica alegre y risueña, sin ningún motivo aparente para querer suicidarse. Esto se confirma cuando los vagones son retirados y los Mossos d’Esquadra pueden inspeccionar con detalle la escena. El cuerpo, que está desnudo y completamente bañado en sangre, aparece ubicado en medio de los railes y ninguna de las heridas se corresponden con un atropello ferroviario. De ello se deduce que el tren ha pasado por encima de la joven cuando ya era cadáver. Marina había sido asesinada.

La escena era tan salvaje como reveladora. Marina está desnuda y le han propinado con algún objeto contundente más de 20 golpes brutales en cráneo, mandíbula y nariz. Debajo del cadáver se encuentra una barra antirrobo de coche partida en dos. Es el objeto con el que la víctima ha sido golpeada. Además, el cuerpo presenta la vagina y el ano desgarrados, asomando por estas zonas parte de sus intestinos y vísceras y hallándose restos de las mismas esparcidos por los alrededores. Pero sobre estos crueles hallazgos hay otro que centra la atención de los investigadores: una dentellada claramente marcada en el pecho izquierdo de la joven y que la autopsia revelará que había sido causada instantes antes de la muerte. Esta prueba acabará resultando determinante para el esclarecimiento del caso.

Barra antirrobo para vehículos similar a la que fue utilizada para agredir a Marina Ruiz

La investigación revela que Marina acudió sobre las 6 de la mañana a su puesto de trabajo en una fábrica del polígono industrial de Cervera. Allí la esperaba su asesino, un varón al que Marina conoce. Junto a él camina unos 150 metros hacia las vías del tren y es allí donde el varón comienza a golpear salvajemente a la joven con la barra antirrobo. Con su víctima gravemente herida, en suelo y totalmente a su merced, el agresor la desnuda cuidadosamente y, con la misma barra, la penetra de forma anal y vaginal con tal violencia que acabará arrancándole intestinos y vísceras en esa acción. A pesar de la gravedad de las heridas Marina se resiste a morir y no claudica. Su agresor, en pleno éxtasis animal muerde ferozmente el pecho izquierdo de la joven y acaba por darle muerte estrangulándola con sus propias manos y dejando el cuerpo en las vías del tren, pero cometiendo la torpeza de hacerlo en mitad de ambos railes.

La familia de Marina está destrozada. Especialmente compungido se muestra su novio, Serafín Cervilla, que aparece en distintos programas televisivos y medios de comunicación totalmente abatido y pidiendo justicia para su novia. En sus intervenciones Serafín describe su relación con la joven de forma idílica. Sin embargo, esta visión de su relación no es la que los familiares y amigos de Marina relatan a los mossos. Algunos compañeros de trabajo de ella declararon haber sido testigos de  altercados entre la pareja porque Serafín era extremadamente celoso. En la misma línea apuntaban los amigos de la joven que cuenta un ejemplo muy revelador: si Marina subía en el asiento trasero de un coche, Serafín corría a sentarse junto a ella para que ningún amigo la rozase. También se tomó declaración a una exnovia de Serafín que manifestó que éste era tremendamente posesivo y que durante su noviazgo la aisló de su familia y amigos.

Imagen de Serafín Cervilla en la que se puede apreciar la singularidad de su dentadura

Las semanas van pasando y las pruebas evidencian de forma clara como se produjo el crimen, pero no quien fue su autor. Mientras tanto Serafín continúa concediendo entrevistas y organizando actos en recuerdo de Marina. Uno de ellos es una manifestación celebrada en Cervera. La comitiva es guiada por Serafín, que sigue el mismo recorrido que hicieron Marina y su agresor, siendo este detalle sólo conocido por los investigadores encargados del caso. Estos agentes, que están infiltrados entre el gentío, también observan atónitos como Serafín amaga con dejar un ramo de flores en el punto exacto donde se cometió el crimen, pero se da cuenta de lo obvio del gesto y acaba depositando el ramo más tarde. Estos gestos le colocan ya como el principal sospechoso, aunque todavía no hay pruebas que le señalen de forma inequívoca.

Han pasado ya 9 meses desde el fallecimiento de Marina y, aunque para los mossos hay un claro sospechoso, no hay pruebas contundentes que permitan su detención. Agotadas las vías tradicionales para la investigación, los agentes deciden explorar aquel detalle que les llamó la atención durante la inspección ocular de la escena: la dentellada que el cuerpo presentaba en el pecho izquierdo. Sabedores de que la dentadura de Serafín presenta unas características que la hacen especialmente particular le piden su consentimiento para obtener un molde de su mordida, a lo que éste accede para no despertar recelo.

La marca en el cuerpo de la joven y la comparativa de la misma con el molde de la dentadura de Serafín Cervilla

La policía científica coteja el molde de la dentadura de Serafín con la herida del pecho de Marina. Para considerar fiable una identificación de estas características los criterios científicos internacionales exigían que las marcas comparadas coincidieran en al menos 50 puntos. El informe odontológico del caso indicó que, de 69 puntos de coincidencia posibles, la dentadura de Serafín compartía 68 con la marca hallada en el cuerpo de Marina.

Con esta evidencia Serafín Cervilla pudo ser finalmente detenido y condenado a 30 años de prisión por el asesinato de Marina Ruiz. La sentencia dio por probado que él fue el autor de los hechos y que los celos fueron el móvil de tan horrendo crimen. De los testimonios oídos en la sala se dedujo que la pareja mantuvo una fuerte discusión al saber Serafín que Marina había tenido una relación anterior a la suya con un conocido. Él se marchó de casa, se refugió del frío en un coche abandonado (del que cogió la barra antirrobo) y abordó a Marina cuando ella acudía a su puesto de trabajo. Fue la primera vez en la que una prueba dental se utilizaba para encontrar y condenar al autor de un asesinato. La resolución del crimen fue tan notoria y curiosa dentro del gremio de la investigación criminal que incluso el FBI se interesó por el caso y por el trabajo que los mossos habían realizado.

 

 J. Guerrero (Salamanca). Crecí en el barrio de Pizarrales, lugar de nacimiento de un famoso delincuente: «el Lute». Pero yo elegí el otro bando. Por eso hoy escribo, sin pretensiones de fama ni fortuna, pero con conocimiento de causa, sobre el bien y el mal, sobre policías y ladrones, sobre criminología y criminales… ¡Te agradezco mucho tu visita y tu lectura!

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