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Vida y obra de un mito: el Vaquilla

por | 01 / Abr / 2020

De verbo fluido y un enorme magnetismo personal, el Vaquilla fue elevado a la categoría de mito por la prensa y los artistas de la época. Portadas, reportajes, canciones y películas narraban sus peripecias al volante, sus robos, sus fugas y su adicción a la heroína, que le acabaría costando la vida a los 42 años.


 

La historia de Juan José Moreno Cuenca, más conocido como el Vaquilla (ver anexo 1), comenzó a escribirse como la de tantos otros delincuentes comunes: un origen marginal, una familia desestructurada y una temprana adicción a la heroína marcarán irremediablemente su vida convirtiéndolo en ladrón y reincidente desde la más tierna infancia. Pero algunos detalles y azares en su vida acabarán transformando al Vaquilla en un icono de la España de los 80 que, tras su muerte, en el año 2003, ha seguido conservando el halo de leyenda hasta nuestros días.

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Juan José nace el 19 de noviembre de 1961 en el poblado barcelonés de Torre Baró. Su madre, Rosa Cuenca, quedó embarazada de él durante una boda en la que tuvo una aventura con un cantaor gitano al que nunca volvió a ver. Durante la gestación Rosa comienza una relación con Antonio Moreno, que reconoce a Juan José como hijo suyo y le da sus apellidos. Rosa estuvo casada anteriormente con otro hombre, Miguel Ugal, que murió tiroteado por la Guardia Civil tras un atraco en Hospitalet de Llobregat. Rosa tuvo junto a Miguel tres 3 hijos y 1 hija. Los 3 varones (los Ugal Cuenca), además de tener todos ellos un trágico final (ver anexo 2), fueron habituales de las comisarías y prisiones catalanas de la época, siendo un nefasto ejemplo para su hermanastro pequeño: el Vaquilla.

Moreno Cuenca sufre el primer revés de su vida cuando Antonio Moreno, el hombre que le aceptó como un hijo propio, muere de un ataque al corazón mientras huía de la policía tras cometer un robo en una fábrica. Con el delito siempre rondando en su entorno, Juan José es expulsado del colegio con 7 años por cometer allí su primera fechoría: robar unos lápices que pretendía revender para jugar al futbolín. Por otra parte, su madre también se lanza a robar para mantener a la familia hasta que finalmente acaba en prisión. Es entonces cuando el Vaquilla es cobijado por su tío José, que le obligará a cometer hurtos y robos para cubrir su manutención, además de enseñarle a conducir cuando apenas tiene 9 años, teniendo que colocarse ladrillos en los pies para poder llegar a los pedales del coche.

Imagen de la detención del Vaquilla y otros de los fugados de la prisión de Lérida II (captada por las cámaras de TV3)

Pero el Vaquilla se cansa del carácter de su tío José y con 10 años decide marcharse a vivir con sus hermanastros: Julián, Antonio y Miguel, los Ugal Cuenca, afincados en el poblado chabolista del Campo de la Bota. Allí comienza una actividad delictiva incesante junto a distintos compinches, especializándose en conducir vehículos robados desde los que realizan tirones de bolsos y protagonizan espectaculares huidas de la policía. En uno de estos golpes, cuando el Vaquilla sólo tiene 12 años, se produce la única mancha de sangre en su ficha. Tras dar un tirón al bolso de una mujer, ésta cae al suelo y en la huida es atropellada por el coche que conducía Juan José causándole la muerte.

Todo lo anterior sumerge a Moreno Cuenca en un ciclo constante de detenciones e ingresos en reformatorios de toda España, de los que consigue fugarse con la misma facilidad con la que entra. Estas fugas y su pericia al volante, a pesar de su juventud, comienzan a granjearle cierta fama en los círculos delincuenciales y policiales de Barcelona. Por otra parte, las chabolas del Campo de la Bota son derruidas y se reubica a sus habitantes en el barrio de La Mina. Es allí donde el Vaquilla, con tan sólo 13 años, liderará su propia banda que contará entre sus miembros con Ángel Fernández Franco, alias el Trompetilla, que más adelante será conocido como el Torete.

Los hermanos Ugal Cuenca (de izq. a dcha. Julián, Antonio y Miguel) y Ángel Fdez. Franco, el Torete

En 1975, tras una de sus detenciones y cuando está a punto de cumplir 14 años, acaba en la Cárcel Modelo de Barcelona a pesar de que la edad mínima para ingresar en prisión era de 16 años. Por un lado, Juan José miente sobre su edad creyendo que en la prisión contará con la compañía y ayuda de los familiares y amigos que en ella se encuentran. Por otra parte, desde las instituciones tampoco se molestan demasiado en comprobar su verdadera edad y el Vaquilla cumple condena con los adultos. Tras unos meses encarcelado será puesto en libertad y continuará con la actividad que había desarrollado hasta entonces, pero ahora, además, enganchado a la heroína.

Poco más adelante será cuando al Vaquilla le llegue la fama mediática gracias al director de cine José Antonio de la Loma, que se propuso realizar una serie de películas sobre la delincuencia juvenil de la época, pero con la particularidad de que los actores fuesen los propios malhechores. Buscando a los delincuentes más activos es como de la Loma conoce y contacta con el Vaquilla. De sus vivencias surge el guión de “Perros Callejeros”, que se estrena a finales de 1977 y que iba a estar protagonizada por él propio Juan José. Pero en el momento del rodaje Moreno Cuenca había ingresado de nuevo en prisión y su lugar lo ocupó su amigo, el Trompetilla. Ángel Fernández Franco será conocido a partir de entonces como el Torete, nombre del personaje que interpretaba en la película y que fue bautizado así por de la Loma en un guiño hacia el Vaquilla. Esta película dio comienzo a un fenómeno cinematográfico conocido como “cine quinqui”, cultivado principalmente por dos directores: Eloy de la Iglesia y el propio de la Loma.

El director José Antonio de la Loma se interesó por las vivencias del Vaquilla cuando éste apenas era un niño

Pero la fama no redime a los protagonistas de estas películas ni al propio Vaquilla, que en 1981 vuelve a ingresar en prisión por el atraco a un banco a punta de pistola. Ya en abril de 1984 participará en el célebre motín de la Modelo de Barcelona. Varios funcionarios son retenidos a punta de pincho carcelario y el Vaquilla se erige como portavoz de los amotinados, que denuncian torturas y tratos vejatorios. Éstos exigen como condiciones para liberar a los rehenes que se les facilite heroína y que el Vaquilla sea entrevistado por la prensa para exponer sus reivindicaciones. Los periodistas entran en la quinta galería de la prisión y son testigos de cómo Juan José y otros presos se inyectan con la misma jeringuilla, liberan a los funcionarios y dan por finalizado el motín.

Tras este episodio el Vaquilla es trasladado a la prisión de Lérida II de forma provisional, ya que la intención de Instituciones Penitenciarias era ubicarlo definitivamente en el penal del Puerto de Santa María. Pero Juan José no está dispuesto a ser trasladado y en diciembre del 84 se fuga en compañía de otros reclusos. Con unos punzones reducen a varios funcionarios a los que les quitan sus uniformes, logrando con esta vestimenta pasar los controles de seguridad y escapar. Pero la libertad apenas les dura un día. La policía les localiza en Barcelona y después de una persecución y un tiroteo en el que Juan José fue herido leve de bala, los fugados son detenidos y su captura es recogida por las cámaras de la televisión autonómica catalana.

Las cámaras de televisión recogieron el momento en el que los amotinados en Barcelona, de los que el Vaquilla era portavoz, compartían heroína (y jeringuilla) como exigencia para disolver el motín

En 1985 José Antonio de la Loma vuelve a exprimir la fama del Vaquilla con un libro y una película, ambos con el título de “Yo, el Vaquilla”, que narran la vida de Juan José hasta los 14 años. La película, que contenía intervenciones del propio Juan José grabadas en el interior de la cárcel, fue presentada ante los medios en el penal de Ocaña con un concierto de “Los Chichos”, que también habían escrito un tema dedicado al propio Vaquilla. A finales de ese año Juan José es trasladado a la prisión de Ciudad Real para comparecer en un juicio. Y allí, bajo los efectos de las drogas, vuelve a involucrarse en un motín que fue disuelto por la Guardia Civil.

Ya a principios de los años 90, Juan José conoce a Isabel Faya, una mujer que nada tiene que ver con el entorno carcelario ni delincuencial y con la que acabará contrayendo matrimonio en septiembre de 1994 en un juzgado de Gerona. Isabel comienza una campaña para que a Juan José le sea concedido un indulto, alegando que tiene una base sólida para lograr la reinserción y que si no la ha conseguido hasta ahora es por falta de oportunidades. El Vaquilla se modera en estos años, en los que mantiene un trato cordial con los funcionarios de prisiones, escapa de cualquier conflicto e incluso comienza a estudiar. Esto le genera una animadversión por parte del resto de compañeros de prisión, que le tildan de vendido y chivato, apodándole irónicamente “el Boquilla”.

Isabel Faya se casó con el Vaquilla en 1994 e inició varias campañas para conseguir su indulto y lograr su reinserción

En enero de 1996 obtiene el tercer grado en régimen abierto, pero apenas un mes después roba un coche bajo los efectos de las drogas y en compañía de otra mujer, siendo nuevamente detenido y encarcelado. Su matrimonio con Isabel Faya se rompe y el Vaquilla no volverá a salir a la calle hasta el año 1999, cuando consigue un permiso para obtener el carnet de conducir. Pero Juan José no regresa al penal de Quatre Camins y comete al menos 13 delitos en apenas 5 días. Todos ellos a cara descubierta y alardeando de ser el rebelde e indomable Vaquilla. Finalmente fue detenido en Santa Coloma de Gramanet y nuevamente encarcelado.

La llama del Vaquilla se apagó definitivamente el 19 de diciembre de 2003. Juan José Moreno Cuenca moría en un hospital de Badalona a causa de una cirrosis hepática agravada por el sida. Apenas unos días antes, el que fuera mítico delincuente e icono de una generación perdida por la heroína, había sido excarcelado debido a su maltrecho estado de salud. De este modo el Vaquilla pudo cumplir su última voluntad: morir en libertad tras pasar casi toda su vida entre rejas.

 

ANEXOS

(1) El origen del alias del Vaquilla se suele atribuir al carácter inquieto e impetuoso de Juan José, diciendo de él que, cuando tenía algún problema, embestía “como una vaquilla” y se llevaba todo por delante. Sin embargo, parece que esta explicación es incorrecta y edulcorada, pues sus más hallegados apuntan a un origen del apodo mucho más basto y escatológico, atribuyéndolo a la niñez de Juan José y a un tío suyo, que al ver una de sus deposiciones exclamó que “aquello parecía de una vaquilla”.

(2) Miguel Ugal Cuenca, alias el Carica, murió en 1985 a los 25 años de edad cuando el vehículo en el que escapaba de la Guardia Urbana de Barcelona (un Ford Fiesta propiedad de la mujer del futbolista Asensi) se estrelló contra otro coche. Julián Ugal Cuenca murió en 1986 a los 33 años de edad cuando cayó al vacío al tratar de huir del hospital en el que se encontraba ingresado bajo custodia policial, descolgándose por una ventana situada en la sexta planta. Antonio Ugal Cuenca, alias el Tonet, murió en 1994 a los 36 años de edad tras un enfrentamiento armado con la Policía Municipal de Gerona después de cometer un atraco en una sucursal bancaria en Llagostera.

 

 J. Guerrero (Salamanca). Crecí en el barrio de Pizarrales, lugar de nacimiento de un famoso delincuente: «el Lute». Pero yo elegí el otro bando. Por eso hoy escribo, sin pretensiones de fama ni fortuna, pero con conocimiento de causa, sobre el bien y el mal, sobre policías y ladrones, sobre criminología y criminales… ¡Te agradezco mucho tu visita y tu lectura!

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